lunes, 9 de julio de 2007

Hemos leido. La revolución nacional justicialista, de Vicente Blanquer.



De igual manera que la historia española interesa fuera de nuestras fronteras, en España hay mucho estudioso que se interesa por lo que pasó lejos de nuestra casa. Y de todos los fenómenos, el peronismo se lleva la palma.

¿Se puede escribir algo, preparar un volumen, que destaque entre lo ya existente?. Si, se puede y lo ha hecho mi querido amigo (¡y compañero de colegio!) Vicente Blanquer. (Vicente, me debes pincho de tortilla y caña).

Para colmo de satisfacción, la crítica, en el blog amigo BitácoraPi, viene de la mano de otro querido amigo, Juan C. Garcia. Disfrutenla. Y disfruten del libro.

"LA REVOLUCIÓN NACIONAL JUSTICIALISTA", OPERA PRIMA DE VICENTE BLANQUER

Juan C. GARCÍA



Pónganse incómodos: hablamos de Perón.

Acaba de aparecer, de la mano de la barcelonesa Ediciones Nueva República, un libro sobre el justicialismo o, para que el personal nos entienda, el peronismo. Hecho que no podemos dejar de celebrar pues no en vano cuando hablamos de política con mayúsculas, mucho más allá del encefalograma plano que nos rodea, saludable es recordar que, aunque no acaben de creérselo las nuevas hornadas de españolitos, ha habido a lo largo de la historia - y, más concretamente, la historia del pasado siglo XX - lugares donde la imaginación sí estuvo en el poder.



Sería muy pretencioso decir que "La revolución nacional justicialista", primera criatura en forma de letra impresa de nuestro entrañable Vicente Blanquer, viene a cubrir un hueco en este acromegálico emmental intelectual en el malvivimos, pero sí a poner algún punto sobre alguna i, habida cuenta que el nombre de Juan Domingo Perón va de boca en boca de algunos tertulianos - fundamentalmente radiofónicos e interneteros - aquejados de un reduccionismo - neoliberal o posmarxista, esto es lo de menos - tan brutal que, como no podía ser de otra manera, colocan al general en el ignominioso barrizal de lo políticamente incorrecto.



"La revolución nacional justicialista" es un libro que tiene dos grandes virtudes. La primera es el estudio introductorio de Blanquer que a mí y a algún otro amigo que lo ha leído se nos antoja corto en exceso. Sin duda es un error perfectamente calculado: lo breve si bueno dos veces bueno. No se puede hacer un repaso más denso y en menos páginas que el que Blanquer hace en "La revolución nacional justicialista" del peronismo, movimiento al que no sólo atribuye grandes beneficios a Argentina, sino que lo eleva a la categoría de mito fundacional, ya que Perón, a decir de Blanquer, fue "el hombre que quiso nacionalizar la nación y de quien se ha dicho, acertadamente, que inventó Argentina, puesto que la Argentina de antes de Perón no era mucho más que cualquier otra colonia del imperialismo británico".

La otra gran virtud de este libro es que nos encontramos frente a frente con el verbo de Perón. Sin intermediarios, habla Perón. A mí este tipo de libros me seduce especialmente. Estoy bastante harto de esos libros que, a través de sofisticadas puntadas, se dedican a hilvanar citas, de aquí y de allá, para mayor gloria del producto final. Blanquer nos hace un gran regalo compilando discursos, escritos y una entrevista que el inquietante óptico belga Jean Thiriart realizó a Juan Domingo Perón para La Nation Européenne. La selección, que podría haberse hecho de mil y una maneras, no tiene el más mínimo pero a nuestro juicio. Se abre con un discurso en la campaña electoral de 1946 y se cierra con el discurso pronunciado en la Plaza de Mayo el 12 de junio de 1974, pocos días antes de morir y auténtico testamento político de quien tuvo a la Argentina en el corazón y en el cerebro y de quien tuvo a las clases más desfavorecidas del país como máxima preocupación.



Si tengo que quedarme con un texto - sin verme por ello obligado a desmerecer los demás -, elijo, sin duda, "La Comunidad Organizada" (págs. 59-105), conferencia que el general pronunció el 9 de abril de 1949, en Mendoza, como clausura del I Congreso Nacional de Filosofía organizado por la Universidad de Cuyo, una de las universidades de reciente creación con el objeto de puentear la hegemonía de las Universidades de Buenos Aires y Córdoba, y avanzar en una política de auténtico federalismo cultural y educativo. Sencillamente magistral. Una auténtica guía para momentos de apagón generacional, y no sólo en el plano metapolítico, sino también en el personal, del día a día.



No quiero terminar estos párrafos sin antes advertir a quienes han considerado, consideran y considerarán al general como una suerte de apóstol de anticatolicismo y de un marxista con piel de cordero que, tras la lectura de "La revolución nacional justicialista", van a quedar... absolutamente decepcionados.

Gracias Vicente.

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