sábado, 23 de junio de 2012

Obituario. Fiel, entrañable, educado: Evaristo Meana, por Juantxo García








Tomamos unas líneas que no son nuestras, secuestradas, literalmente. Entendemos que al autor no le importará que le demos difusión por este medio. Lamentablemente al llegarnos por medios alambicados no hemos podido obtener su permiso en tiempo ajustado para su publicación.

Comparto, muchas veces por lo vivido, lo que en él se expone.


¡Evaristo Meana!

¡PRESENTE!



En la madrugada del pasado viernes me llegó un lacónico «sms» al móvil anunciándome la muerte de Evaristo Meana. Si todas las muertes de camaradas duelen, la de Evaristo me deja el corazón hecho trizas porque era una persona a la que conocía desde hace muchos años. Eso de que cuando alguien muere todos morimos un poco es una gran verdad.

Yo nunca he pertenecido al grupo de «cercanos» a Evaristo pero me conozco tan al dedillo su trayectoria, que me faculta para poder verter un buen puñado de calificativos que le cuadran a la perfección, aunque sólo voy a dejar en estas líneas de urgencia en tres: fiel, entrañable, educado.

A Evaristo lo conocí en 1978. Él era entonces estudiante de Derecho, aunque no recuerdo de qué curso. Yo ya me había afiliado a Falange Española de las JONS o, para ser exactos, a lo que por aquellos años se conocía como la «Falange de Raimundo», en alusión al entonces jefe nacional, Fernández-Cuesta. Él, Evaristo, provenía del clandestino Frente de Estudiantes Sindicalistas y formaba parte de la recién nacida Falange Española (independiente), una más de la constelación de siglas que emergieron durante la llamada «transición política».

Bregados en mil escaramuzas dialécticas, la gente de la «independiente» era de armas tomar en los debates. Evaristo no era de los más radicales en las formas, pero tenía muy claro qué era y a qué aspiraba el nacional-sindicalismo, cuáles sus metástasis y qué vericuetos recorrer para salir del atolladero.

En uno de los descansillos de quellos debates, en en el bar de la antigua Facultad de Derecho de la avenida Blasco Ibáñez nos confesamos:

—Sinceramente, no entiendo cómo una persona como tú, puede estar con Raimundo...

—Pues si me dejas explicártelo, igual hasta lo entiendes...

—Si te dejo, seguro que me convences...

—No pretendo convencerte, sino contarte lo que está pasando... ¿Sábes quiénes son Fulano, Mengano y Zutano?

—Sí, claro...

—Pues mira Evaristo, Fulano, Mengano y Zutano decidimos entrar en la Falange de Raimundo por dos motivos fundamentales. En primer lugar, porque la actual junta nacional tiene el nombre y el nombre es, se quiera o no, el «banderín de enganche»...

—Paparruchadas...

—Evaristo, no me interrumpas... Lo quieras o no, tienen el «banderín de enganche». Y, en segundo lugar, Fulano, Mengano, Zutano y yo estamos ahí para «preparar el terreno»... Para que gente como tu y la gente de «Círculos» y de la «Auténtica» podamos un día estar en una misma Falange.

—Lo váis a tener difícil...

—Difícil o imposible. Me importa un pito, Evaristo. Vamos a estar ahí, porque ahí es donde hay que estar. Si nosotros estamos ahí, le iremos cambiando el color de las paredes a la «casa», cueste lo que cueste.

Pocos años más tarde se produjo la fusión de FE de las JONS y los Círculos «José Antonio». La «Auténtica» se esfumó y la gente de FE(i) siguió su ruta de manera autónoma. Tras la ascensión de Márquez Horrillo a la jefatura nacional creímos que, por un lado, nuestra tarea había tenido éxito... pero por otro lado, pudimos constatar que los cambios esperados no llegaban ni con la rapidez ni el calado que siempre tuvimos en mente.

Hubo gente que, como yo, hartos de años y años de «preparar el terreno» decidimos decir basta y buscar otros «espacios». ¿Acaso nuestra labor no había obtenido ya fruto? No conquistamos esos «espacios», si bien es cierto que que de un buen fardo de derrotas —como decía Mao Tse-Tung— aprendimos infinitamente más que de las victorias (escasísimas, por otra parte).

En 2004 se produjo un hecho, a mi juicio, importante. La gente del FES o, para ser exactos, del FE(i) decidió dar un paso adelante e integrarse en FE de las JONS. Paradoja de paradojas: el fiel, entrañable y educado Evaristo estaba en FE de las JONS y la gente que nos habíamos tragado no pocos sapos para que él y sus camaradas pudieran estar en la «casa», acampábamos extramuros.

Un buen día, recibí una llamada de teléfono:

—Oye, Juantxo, necesito que te dejes de leches y te integres... Sin ir más lejos, Evaristo y el resto de la gente del FE(i) ya están en FE de las JONS.

—¿Meana? ¿Evaristo Meana?

—Que sí, joder, que sí, Evaristo está con nosotros... Incluso el secretario general, un tal Norberto es un tipo con madera, también viene del FE(i)... me gustaría que lo conocieras.

Me lo pensé durante unos días y... volví a casa, no como el hijo pródigo sino como miembro de la «puta base» (a mi siempre me ha gustado llamar «puta base» a la «puta base»). Si Evaristo estaba, ¿qué narices hacía yo pensando en las musarañas?

Después vino el proyecto de «Patria Sindicalista» y Evaristo estaba allí. A «Patria Sindicalista» le han salido muchos padres, que ni han pinchado ni cortado, pero que se han puesto la medallita. Evaristo fue uno de los padres de «Patria Sindicalista», pero no de plexiglás, sino de los de verdad, de los de poco «pico» y mucha «pala». ¿Quién no recuerda a Evaristo llevando fardos del periódico en su coche haciendo de eficiente distribuidor de punta a punta de Castellón?

Una de las últimas veces que vi a Evaristo fue en Alicante, en una reunión pública convocada por Falange Auténtica y FE de las JONS. Era la segunda vez que oía hablar a Norberto Pico y la primera a Enrique Antigüedad. Evaristo no ocultó su satisfacción y, en el viaje de regreso a Valencia, con su tono siempre ponderado, nos subrayó que aquella «mesa redonda con público» olía a integración por los cuatro costados. No iba desencaminado.

No sé los años que me quedan de vida. Pero la herida que deja la muerte de Evaristo se ha convertido para mí en una suerte de compromiso íntimo. Sí, he decidido que el camino que queda por recorrer sigue pasando por «preparar el terreno». Es necesario que nuevos Evaristos, estén donde estén y procedan de donde procedan, vengan a la revolución nacional.

Queda muchísimo por hacer.

1 comentario:

María Dolores Planelles Martínez dijo...

Voy a presentarme, soy Maria Dolores, esposa de Evaristo Meana, con quien he compartido mi vida durante 32 años.
¿Que puedo decir de fiel, entrañable y educado? y de otros calificativos. Elevarlos a la maxima potencia como él se mercia.
Su vacio es irremplazable , despues de 16 meses de haberse marchado
Te agradezco, Juantxo, como lo haria él tu obituario.
Y termino con estas palabras con las cuales se deleitaria:
"Consummatus in brevi eplevit tempora multa"
Gracias











































































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