miércoles, 15 de diciembre de 2010

Ahorre tiempo, no lea: "Memorias", de María Asquerino


Si, todo el mundo es libre de escribir sus memorias. Y sí, todo el mundo puede en ellas engañar o engañarse a sí mismo, contemplando el pasado con su particular prisma deformante de manera que se parezca a la realidad como una patata a un higo.

Hasta ahí, de acuerdo.

El problema principal viene cuando por seguir la ola de la corrección política que desde hace décadas nos sepulta, esas memorias se cuajan de tacos, palabros malsonantes, y la repetición como un mantra de que Franco era malo, malísimo, insoportable.

Que vale, que si, que nos creeemos que María Asquerino fuera una antifranquista contumaz y una destacada izquierdista. Pero con contarlo una o dos veces en sus Memorias, ya iba bien, no hacía falta repetirlo hata la saciedad.

Y no hace falta, porque así tan sólo se consigue convertir en infumable e ilegible ese en un primer momento buen intento.

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