sábado, 25 de junio de 2011

Rescatado del anaquel: "Temple de mártir", de Alberto Abella


La cristiada. Un tiempo duro, donde se decía que era fácil ganar el cielo, pues solo costaba la vida.

El laicismo llevado a su última ratio frente a la Fe. El grito de ¡Viva Cristo Rey!, que hoy suena en nuestros oídos con ecos carlistas, atronaba en las gargantas de los cristeros.

Con Temple de martir viajamos a aquella época, donde el estado decretó que "Dios ha dejado de existir" y los cristianos decidieron que quien debía dejar de existir, era el estado. Una lucha desigual que cuajó de santos los cielos.

Con esta obra, Alberto Abella nos hace sentirnos mexicanos, sufrir y gozar con ellos. A vivir el sadismo de las tropas oficiales y el temple de los soldados de Cristo. Y es que con tal capitán, no se puede tener miedo.

Un texto, como muchos, muy difícil de encontrar. Pero altamente recomendable, y no solo como novela histórica, sino quizá como previsión de futuro. De futuro inmediato.

sábado, 18 de junio de 2011

Rescatado del anaquel: "El bulo de los caramelos envenenados", de Regina García


Muchos de los lectores habituales de esta página conocerán más que de sobra la colección "Temas Españoles" donde, en forma de cuadernillo grapado, aparecen textos diversos, tanto en su contenido como en la calidad del mismo.

Uno de los más celebrados de esa serie es El bulo de los caramelos envenenados, que narra el como y cuando de esa técnica de intoxicación (valga el juego de palabras) marxista.

Pero algo que a buen seguro a casi todos les habrá pasado desapercibido es el nombre de su autor, autora en este caso: Regina García.

La autora fue una socialista recalcitrante, miliciana de pistola al cinto y mala baba, que un buen día, o vio la luz, o empezó a darse cuenta de que su brazo derecho se levantaba mientras Celia Gámez, del brazo de Millan Astray, entraba en Madrid cantando aquello de "Ya hemos pasao".

Ah... y además, fue tía de nuestro querido Fernando Vizcaíno Casas.

sábado, 11 de junio de 2011

Rescatado del anaquel: "Cabeza puesta a precio", de Ángel García


Una historia de maquis y Guardias Civiles. Pero no una de esas mentirografías donde aparecen unos maquis buenos, arcangélicos, luchando por la paz, la libertad y el tomate frito, no. Una, donde los maquis salen como lo que eran: unos bandoleros asesinos, que se ensañaban sádicamente con los campesinos que se encontraban, y ante los que sólo la actitud heroica y sacrificada de la Guardia Civil lograba poner freno.

Vulgares criminales y bandidos, bien adiestrados en la escuela terrorista de Toulouse, siguiendo las consignas emanadas de Moscú, Praga y Varsovia, alentados por las radios rojas y con la complacencia de la democracia francesa, lograron no perturbar la paz de España, pero si la de algunos apartados valles pirenaicos, donde transcurre esta breve novela, hoy olvidada.

Con Cabeza puesta a precio se revive, gracias a su autor, Ángel García, la emoción ante las técnicas de infiltrados de la Guardia Civil para acabar con estos delincuentes.

sábado, 4 de junio de 2011

Hemos leído: "La sombra del águila", de Arturo Pérez-Reverte

Teníamos ganas de dejar campar a los españolitos del segundo batallón del 326 de Infantería de Línea por estas páginas, y una reciente reedición lo ha propiciado.

Esta "gamberrada histórica", como su propio autor definió es para el lector una suerte de descarga de adrenalina sin tener que moverse del sillón. Un grupito de españoles comandados por un mando (García, en realidad Fernando Labajos) que es quintaesencia del soldado español, nos hace viajar por la fría Rusia, escenario que nos es muy querido en estas páginas, pero en un tiempo anterior.

Si bien es cierto que cualquier libro de Arturo Pérez-Reverte suele ser un texto recomendable, con La sombra del águila, esta afirmación cobra aun más fuerza. Y si bien es cierto que ya tiene sus añitos, esto sólo nos sirve para descubrir que la calidad del autor no mejora con el tiempo: se mantiene. Y eso, queridos amigos, es mucho.

Al ser un texto que ha aparecido en diversas ediciones y formatos (incluso nos suena una edición ¡infantil!, aunque un tanto pirata por lo que su factura delata), nadie tiene excusas para no leer esta pequeña gran obra.