Hubo un tiempo en que el sueño de la unidad se acariciaba por muchos.sábado, 28 de mayo de 2011
Anaquel digital: "ABC 30 de octubre de 1976"
Hubo un tiempo en que el sueño de la unidad se acariciaba por muchos.jueves, 26 de mayo de 2011
Textos de ayer para hoy. "Peregrinaje de la Falange" de José Antonio Primo de Rivera
Tras las elecciones, cabe recordar un texto que nos ilumina y nos deja ver que las cosas, no han cambiado tanto.Peregrinaje de la Falange
"Falange no tiene millones para editar periódicos y carteles. Falange no tiene automóviles para llevar de un lado a otro a sus propagandistas. Pero Falange necesita propagarse tal y como es: joven, pobre y alegre. Dejemos los millones y los autos para los potentados populistas o marxistas y nosotros hagamos con humildad nuestro camino hacia los humildes. Los apóstoles y peregrinos de la Fe caminaban jornadas enteras para cumplir su misión. Andando, andando, llegaron San Pablo a Roma y Santiago a Compostela.
Iréis a pie, camaradas. La intemperie y el asfalto de las carreteras convienen a nuestro estilo militar y ascético. Llegar a Villalba o a Navalcarnero, a Aranjuez o a Illescas, no es nada extraordinario. Comeréis en las posadas aldeanas, el pan moreno y los fuertes guisotes campesinos. Hablaréis con arrieros y labradores de nuestro modo de ser falangistas, y les explicaréis cómo dejáis la ciudad para ir a ellos, no a pedirles nada, sino a ofrecerles lo más generoso que se puede ofrecer a un hombre: la alegría del amor a la Patria. Explicadles bien nuestro afán de unidad de las tierras y los hombres de todas clases. Explicadles bien que ser español es una de las pocas cosas serias que se puede ser en el mundo. Explicadles nuestra Historia y reanimadies el ansia de Imperio. Estaréis diez días de peregrinación por esos campos de Dios. Cada uno llevaréis diez duros para vivir. Es poco. Pero pensad que hay muchos españoles que ni esas cinco pesetas diarias ganan para mantener un hogar con mujer e hijos. Casi no importa que quienes vivís cómodamente en vuestras casas aprendáis la angustia del hambre. Si todos los españoles supieran lo que es quedarse sin comer un día, quizá pudiera lograrse que comiesen todos a diario. Un duro no es mucho en sí, pero pensad que quienes lo lleváis sois falangistas. Si es necesario compartirlo con alguien más pobre que vosotros, no dudéis en hacerlo. Y si es posible –lo es, porque vosotros sois jóvenes y alegres, y la juventud y la alegría siempre son acogidas con cariño y calor en todas partes–, ese duro os debe sobrar y debéis devolverlo al regreso. Os deben oír y convidar. En estos días navideños hay buenas comidas familiares en las casas. Seguro estoy de que muchos sabréis ser invitados de honor en esos hogares. Tenéis diez duros cada uno para diez días, camaradas. El que al final de la jornada los devuelva a la Falange, será el mejor camarada..., a no ser que alguno caiga en el acto de servicio que se os encomienda, pues siempre son los mejores los que de entre nosotros elige Dios para su Guardia."
Palabras de José Antonio a los jóvenes falangistas, 23 de diciembre de 1934
sábado, 21 de mayo de 2011
Hemos leído: "Los demonios de Berlín", de Ignacio del Valle

Arturo Andrade, en una nueva entrega de sus aventuras, tras El arte de matar dragones y El tiempo de los emperadores extraños, vuelve a la acción.
Mal citado por la crítica como divisionario en esta entrega (pues la acción transcurre en el Berlín que se desmorona, aquel Berlín donde Hitler se descerrajó un tiro mientras el bunker lo defendían voluntarios franceses y españoles), ya que no existía formalmente la División Azul ya, ni tan siquiera su efímera sucesora, la Legión Azul. Tan sólo quedaban españoles alistados voluntariamente en las SS. Españoles que aparecen acaso con exceso de timidez, pero bueno, no deja de ser una novela.
Una novela de intrigas y detectives y esas cosas, que podría haber transcurrido en el imperio romano, en la Sudáfrica del Apartheid o en la Francia napoleónica. Pero no, pasa en el Berlín del 45 y con españolitos como eje de la trama.
Una curiosidad este Los demonios de Berlín, de Ignacio del Valle. No deja un sabor de boca excelente, aunque tampoco hace vomitar. Esperamos que, de haber una cuarta entrega, la documentación histórica manejada por el autor sea más y mejor. La actual sirve para dar el pego a los lectores poco avisados, pero no para los divisionistas.
sábado, 14 de mayo de 2011
Rescatado del anaquel: "Los que se quedaron", de Ángel Palomino

¡Qué decir de Ángel Palomino! Quien lo ha leído una sola vez, ya sabe que en cualquier texto suyo va a encontrar muchas cosas, y todas buenas. Un estilo impecable, unas ideas bien asentadas y unas verdades que golpean como puños en las meninges.
Con Los que se quedaron, Palomino viaja a la España contestataria de los 60, con franquistas de fidelidad que empezaba a ser quebrantada, curas rojos, melenudos, exiliados que se reconciliaban, personas honradas que soportaban lo indecible, y la rara avis de unos ciudadanos que, habiendo perdido la guerra, estaban ganando la paz para ellos y para todos. Orgullosos de como les estaba quedando España y restañadas las heridas del pasado, veían con dolor como por una parte antiguos vencedores intentaban ponerse la capa de vencidos para ganar puntos "ante lo que venga" y, por otra, a tantos jovencitos que se dedicaban a recrear los horrores de la guerra. Ellos, que no la habían vivido, les miraban mal por no andar con el puñal en la mano a diario, sin saber que la mejor manera de ganar es hacerlo todos, en conjunto.
Esa es la descripción de Antonio Priego, el protagonista de la novela. Y a mi particularmente me emociona, porque también responde al perfil de mi padre (q.e.p.d.)
La muerte no es el final: Hector y Juan
Tomamos de Editorial Barbarroja esta entrada, que hacemos nuestra de la Cruz a la fecha.
RECORDANDO A HÉCTOR VIDOSA Y JUAN COLOMAR

Regresando del 'puente' el pasado martes 3 de mayo, recibimos desde Barcelona la noticia del fallecimiento de HÉCTOR VIDOSA. Llevaba algún tiempo hospitalizado como consecuencia de su lucha contra el cáncer; no por esperada la noticia de su muerte nos ha resultado menos dolorosa.
HÉCTOR, licenciado en Historia y profesor, era colaborador habitual de la editorial y a su saber y buen hacer debemos la publicación de EL ESPÍRITU DE LA DIVISIÓN AZUL: POSSAD de Juan Viladot, así como numerosas investigaciones sobre temas relacionados con el falangismo catalán de todos los tiempos.

Un par de días después, el jueves 5, nos informaban desde Valladolid de que JUAN COLOMAR había sufrido un infarto agudo, muriendo antes de su intervención quirúrgica de manera inesperada.
JUAN, abogado y Técnico de la Administración del Estado, colaboró ocasionalmente en las dos etapas de la revista DISIDENCIAS, la inicial dirigida por Ricardo Rábade y la actual por Juan Antonio Aguilar. También era autor del libro REPÚBLICA NACIONAL ESPAÑOLA, una cuidada selección de escritos que él mismo definió como “municiones para la resistencia”.
Joseantoniano el primero y nietzscheano el segundo, los dos eran rigurosos analistas, patriotas sin tacha ni complejos y nada partidarios de confraternizar con el enemigo sobre todo cuando aparenta ser amigo. Echaremos de menos tenerlos cerca incluso en la discrepancia. Los tendremos presentes.
Entrada original aquí.
sábado, 7 de mayo de 2011
Hemos leído: "Nuevas Greguerías", de Ramón Gómez de la Serna y Chema Madoz

Impresionante. Ramón Gómez de la Serna, ("El que trajo las gallinas", a decir de Jardiel), siempre es impresionante.
Pero es que estas Nuevas Greguerías, la mayor parte de ellas inéditas hasta ahora, y ninguna de ellas aparecida hasta ahora en libro alguno, rescatadas del legado del gran RAMÓN, se ven además acariciadas por las fotos de Chema Madoz, verdaderas greguerías gráficas, convirtiendo a este volumen en un libro que se disfruta de forma entera.
Es una fortuna que Luisa Sofovich diera ya, hace muchos años, luz a los textos que preparaba RAMÓN en el momento de su fallecimiento. Lo lamentable es que hasta ahora hubieran permanecido inéditas. Desgraciado mundo editorial éste, donde tanta basura es publicada a diario, y para encontrar flores en medio de tanto estiercol, hay que esperar tanto. Con el problema añadido de que, a veces, la inmundicia no deja verlas.
Pero para eso estamos aquí, es parte de nuestro papel: señalar aciertos editoriales como éste.