miércoles, 31 de diciembre de 2008

Ahorre tiempo, no lea "Tintin y el secreto de la literatura", de Tom McCarthy


No. No, por favor. Si ustedes desean mantener el sentido común en su sitio, y no perder la razón como las señoritas liberales pierden su virgo, en cualquier esquina, no lean este libro.

En el, Tom McCarthy, se dedica a hacer pasar a Hergé como alguien políticamente correcto, enemigo de lo que hoy se llama genéricamente fascismos y demás.

Como aburre ya volver sobre lo mismo, simplemente nos remitimos a un enlace, de nuestra página amiga Bitácora Pi:

Tintín Guerrillero.

Nos permitimos, si, apostillar que agradecemos al anónimo lector que recomendara en una entrada de ese artículo, una de las críticas de este blog.

En resumen ¿Desean saber la verdad?: lean el artículo que les recomendamos y olviden este libro. Ahorraran tiempo y ganarán en estado de ánimo.

lunes, 29 de diciembre de 2008

viernes, 26 de diciembre de 2008

Feliz Navidad y próspero 2009



Fe de erratas: en los títulos de crédito del vídeo, donde dice 2005, obviamente, debe decir 1995

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Hemos leido: "¡A mi la Legión!", de José Luis Rodríguez Jiménez


Un libro más de José Luis Rodríguez Jiménez. Una nueva colección de deformaciones de la historia.

El maniqueismo empieza a verse pronto, en la página 14, cuando al hablar de mitos, se ve que dedica tres líneas a lo que podríamos llamar favorables a los nacionales... y 18 a los rojos.

No queda muy bien, ciertamente, nuestra fuerza de choque por excelencia. Ni en lo que refiere a su creación, donde los tópicos se amontonan y torpemente se intentan justificar, ni en su larga vida (obviamente, el periodo franquista y el propio Franco no son precisamente glosados con cariño).

Se intenta cerrar el volumen ¡A mi la Legión! hablando de la actualidad de la Legión, loando esa misión que parece serle dada ahora de repartir aspirinas y magdalenas en terrenos asolados por la guerra. Y, claro, repitiendo las mentiras oficiales y olvidando la verdad en algún sitio.

Verdad, que debe estar esperando, enterrada en el Gurugú, que alguien se ocupe de ella. ¿Voluntarios?

lunes, 22 de diciembre de 2008

Anaquel digital: "José Antonio hoy", de Narciso Perales


Una conferencia histórica, de un lider histórico: Narciso Perales.
Jose Antonio hoy

viernes, 19 de diciembre de 2008

Rescatado del anaquel: "Pobre, vago y optimista", de P.G. Wodehouse

No, no se trata de una biografía de nuestro presidente de gobierno. Pobre, vago y optimista es una de las obras de arte de uno de los mejores humoristas universales: P.G. Wodehouse.

Aunque la edición que manejamos forma parte de la colección "Al monigote de papel", publicada por Plaza & Janés, cuando Plaza & Janés era Plaza & Janés, y ustedes ya me entienden, en 1944, este libro ha tenido alguna que otra edición más en nuestro idioma.

Si tienen oportunidad, háganse con él y acompañen así a su protagonista,Ukridge, en la búsqueda de una fortuna que siempre está a punto de alcanzar, pero que jamás pueda lograrla.

Libros como este hacen ver porqué la crítica inglesa dijera que Wodehouse era una Institución Nacional del Humorismo.

Destaquemos la impecable traducción que hizo del inglés Juan G. de Luaces, quizá la mejor que se ha hecho jamás de este texto, un motivo más por el cual rescatamos del anaquel este volumen... y no cualesquier otra edición del mismo título. Si desean leerlo en su versión original, búsquenlo por su título: Ukridge.

Y disfrútenlo.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Anaquel digital: "Arriba España", de José Perez de Cabo


Señores, de pie y firmes. El primer libro falangista abiertamente. Arriba España, de Pérez de Cabo

lunes, 15 de diciembre de 2008

Hemos leido: "Mussolini: los años revolucionarios"


Un texto inquietante, pero necesario, este Mussolini, los años revolucionarios.

Un texto rescatado del olvido pro nuestros amigos de SOS libros, y del que hacemos encarecida publicidad y recomendación de compra.

Breve, de apenas cuarenta páginas, este opúsculo es una reedición del que en 1986 se imprimió, también en tirada reducidísima, en Madrid, a su vez copia, si no nos equivocamos, de la edición italiana de 1983.

Si en su momento se lo perdieron, no lo duden: esta vez no lo pueden dejar pasar.

Se trata de una traducción adaptada, por lo que no hacemos constar el nombre del autor, aunque originalmente se trataba de un trabajo del portugués Jaime Nogueira Pinto, en la revista de su país Futuro Presente.

Verdaderamente, leyéndolo, a uno le llegan ecos de lo que podría haber sido el asalto al estado.

viernes, 12 de diciembre de 2008

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Hemos leído: "En el tren", de varios autores


Una colección de nombres estupenda: Ana María Matute, Fernando Vizcaíno Casas, Miguel Ángel de Rus, Antonio López del Moral, Pedro Antonio de Alarcón, Charles Davillier y Leopoldo Alas Clarín, que traen historias transcurridas sobre el camino de metal, sobre las vías.

De todos los relatos que aparecen en En el tren, hay cuatro con los que no podemos hacer menos que referenciarlos e invitar a su lectura pausada:

Por una parte, hay tres relatos clásicos, históricos, los de Leopoldo Alas "Clarín", Charles Davillier y Pedro Antonio de Alarcón.

Y por otra, tenemos una pequeña joya: un relato de Fernando Vizcaíno Casas a cuenta de quien, a algún año de su muerte, muchos venimos notando su ausencia y deseando letras suyas inéditas que leer.

Éste el el momento. Un buen texto que localizar (la editorial no es muy común), comprar y leer con fruición.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Anaquel digital:"Semblanza de Jose Antonio joven", de Ramón Serrano Suñer


Del otrora llamado cuñadísimo, íntimo de José Antonio y uno de sus albacéas testamentarios, Ramón Serrano Suñer, viene esta
Semblanza de Jose Antonio joven

viernes, 5 de diciembre de 2008

Hemos leido: "Cueste lo que cueste", de Bryan Perret


No se trata de un libro más sobre historia militar, ni un libro centrado en logística, estrategia, armamento o cualquiera de tantas ciencias se ocupan en el campo de la militaria.

Con Cueste lo que cueste, se nos presentan las pequeñas historias de once victorias imposibles, donde todo estaba perdido menos la heroicidad de un puñado de hombres que arrastraron tras sí la victoria, ganándose la inmortalidad.

Tras servir como militar más de veinte años, Bryan Perrett se decidió a escribir, y de entre sus libros, destaca éste, donde, desde los tambores de Minden hasta Goose Green, pasando por Corregidor o Delhi, este libro repasa una serie de campañas que figuran con letras de oro en la historia.

Especialmente recomendable resulta la lectura sobre la batalla de Balaclava. al emoción, y casi la sangre, salpican de continuo al lector conforme va avanzando página a página, muerto a muerto, por este emocionante retazo de la historia.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Entrevista a José Antonio Martín Otín, sobre su libro "La desesperación del té"


Nos permitimos robar, con cariño, de El Manifiesto, cuya visita recomendamos, esta entrevista a José Antonio Martín Otín, sobre su libro La desesperación del Té.


HABLA, ENTRE OTRAS COSAS, DE LA AMISTAD ENTRE LORCA Y JOSÉ ANTONIO

Un extraordinario libro sobre Pepín Bello


José Antonio Martín Otín es personaje atípico, que parece robado de la época en que la generación de plata de nuestras letras tomaba café y trataban de tú al futuro, antes de que éste se les cayera encima. Quizá por esto, regateando entre las letras como buen futbolista y mejor periodista, nos ha regalado este libro: un trabajo largo de años, al que cualquiera con menos perseverancia hubiera dado de lado. Y hubiera sido una pena, porque con él nos muestra facetas desconocidas de ese poliedro precioso que fue la generación del 2. "La desesperación del té (27 veces Pepín Bello)", se titula el libro editado por Pre-Textos al que intentaremos mano a mano con el autor hincar el diente.


Una entrevista de JUAN VICENTE OLTRA

La idea de Pepín Bello como catalizador queda en parte rota por el estreno de su obra en mayo de este año. Es algo en principio me pareció propósito de tu libro, pero el nexo de Dalí con Lorca y Buñuel que presentas, muy distinto al cinematográfico que obvia a Pepín, parece al contrario reivindicarlo. ¿Cuál es tu última palabra? ¿Piensas que Pepín fue el transformador necesario de esa amistad eléctrica?

Sin Pepín, la convivencia de esos tres era imposible: hubieran pasado la vida insultándose; de hecho es lo que sucedió luego, cuando Pepín se distanció. Excepto Federico, al que le importaba mucho que le quisieran y por eso prefería llevarse bien, tendían a agredirse; la reunión de esos genios era imposible, salvo para otro genio de la concordia como Pepín. Eso no le costaba ningún esfuerzo, en él iba de natural; lo que sí le fatigaba era terminar lo empezado, de ahí que no desarrollara sus ideas y muchísimas veces las prestara para que otros le dieran forma. Aún así terminó alguna obra corta y no era justo que pasara por autor vacío, por eso promoví la representación de su Hamlet con Lola Baldrich. Ahora empezará a girar por España la representación.

Tu libro, como ya apuntaste en algún trabajo publicado antes, rompe los esquemas al presentar a un testigo de lo que para los hunos y los hotros era una amistad imposible: la de Lorca y José Antonio Primo de Rivera. ¿Crees que hoy estamos preparados para aceptar la verdad?

Seguro que preparados, sí. Estamos preparados para cualquier cosa que les apetezca a los medios de comunicación poderosos. Tragamos con todo, incluso con la verdad. Otra cosa es que quieran contarla –les molesta. En ocasiones me parece que les molesta hasta su propia ignorancia: carecen de la grandeza que tuvo Rosa Chacel cuando descubrió en su exilio los textos de José Antonio: “Cómo nos han podido ocultar esto tan magnífico”, escribió. La izquierda y la derecha se ponen de acuerdo para mentir sobre el personaje, pues mentir es aceptar la mentira que el franquismo y sus contrarios urdieron sobre José Antonio, y no sacudirla de la historia. De esa vileza se salvan sólo los que tienen cierta talla moral; una buena parte de los coetáneos de José Antonio, adversarios de la izquierda muchas veces, dejaron testimonio de su reconocimiento a la indudable grandeza que había en ese joven, tan diferente al común. Federico García Lorca tenía esa talla moral elevada a la primera magnitud; como decía Pepín (eso está filmado) no sólo es que fueran amigos, es que en aquella España el único capaz de comprender a Federico en toda su extensión era José Antonio.

Disculpa que insista con Lorca. Apuntas que Ponce de León, el autor del cisne del sindicato de estudiantes falangistas, el SEU, era el autor de los decorados que Federico llevaba, lo que se une a la conocida defensa fallida de los falangistas Rosales, y genera un cóctel difícil de tragar para muchos santones de la literatura oficial. ¿No temes que tu libro sea expurgado de los anaqueles?

Resulta que he caído en una editorial, Pre-Textos, que no sólo es la que mejor y con más delicadeza edita, algo tan sabido que repetidamente me han llegado a felicitar por haber sido seleccionado por Manuel Borrás y su gente. Eso es la bomba, te felicitan sin haber leído el libro por la exquisitez de quien te edita. Pues no sólo es la mejor en lo obvio, también lo es en entereza intelectual. Conocido personaje de la literatura oficial, recientemente aniquilado de su cargo para tranquilidad de la cultura hispana, llamó a Manuel en cuanto supo que nacía el libro y además fuera del círculo de hierro en el que pretendía encerrar a Pepín para su vanidoso beneficio. La insidia era: “¿Sabes que vas a editar a un tipo que escribió un libro sobre Primo de Rivera, a un falangista?” “No sé lo que será ni lo que escribió”, replicó Manolo, “pero este de Pepín es cojonudo y lo voy a editar inmediatamente”. He de decir que a la altura de mi editorial estuvo la familia de Pepín, que me distinguió con un cariño impagable. Por otro lado, no voy a andar molestándome en explicar que no soy falangista, pero que recomiendo a todo el mundo que se acerque limpiamente a José Antonio: mejor le iría a España si rescatáramos su luminosa intuición de la síntesis, fuerza de un siglo para otro, espero.

Es particularmente estremecedora la historia del fin de Manuel Bello, de su asesinato en Paracuellos. ¿Qué piensas que opinaría Pepín Bello de esta especie de moda necrofágica que recorre la piel de toro?

No lo pienso, lo sé. Pepín me lo comentó en varias ocasiones, alguna de las últimas en compañía de amigos que esa tarde nos acompañaban. Estaba horrorizado y hacía suya la postura de la familia de su entrañable Federico. Pepín murió sin saber en qué lugar están los restos de su hermano Manuel; era alguien que podía opinar con propiedad y se mostraba muy duro con esta oleada de muerte retroactiva.

Daría para horas este “tuya-mía” con el esférico de la mejor poesía de España. El libro llega a erizar el cabello, incluso a los que casi precisamos más de un trapito húmedo que de un peine. Sabes lo que va a pasar, sabes que el protagonista se te muere y que no hay escapatoria. Pero el sentimiento sorprende. Una y 27 veces.